
Desde que empecé a trabajar con la cerámica hago accesorios, collares y amuletos principalmente. Raras veces tengo un diseño en mente, voy porbando y dejo que salga lo que quiera salir sin mucha expectativa como suelo tener al trabajar otro tipo de piezas. Hacer collares es como dejar que esa niña que habita en mi juegue, y quizas sea por eso que nunca pude parar, ella esta ahi muy presente en cada cuentita, en cada collar que armo, combinando colores, hallándose. Por eso me hace muy feliz ser parte de esta exposición de accesorios, que reúne piezas de cerámica y vidrio de mujeres artistas que admiro mucho.
Les esperamos este Domingo 24 de Mayo para la apertura de “El Cuerpo Habitado” en el @centroculturaldellago en Areguá

Desde que empecé a trabajar con la cerámica hago accesorios, collares y amuletos principalmente. Raras veces tengo un diseño en mente, voy porbando y dejo que salga lo que quiera salir sin mucha expectativa como suelo tener al trabajar otro tipo de piezas. Hacer collares es como dejar que esa niña que habita en mi juegue, y quizas sea por eso que nunca pude parar, ella esta ahi muy presente en cada cuentita, en cada collar que armo, combinando colores, hallándose. Por eso me hace muy feliz ser parte de esta exposición de accesorios, que reúne piezas de cerámica y vidrio de mujeres artistas que admiro mucho.
Les esperamos este Domingo 24 de Mayo para la apertura de “El Cuerpo Habitado” en el @centroculturaldellago en Areguá

PARAGUAY
viaje de estudio ceramico
ITINERARIO
DIA 1 / Sábado 29 agosto - Llegada. Visita al Mercado Municipal 4 y Museo del Barro.
DIA 2 / Domingo 30 agosto - Taller Dádivas Guaraní x @leilabuffa
DIA 3 / Lunes 31 agosto - Visita a Itá. Alfareras Kambuchi Apó y alfarera Julia Isidrez.
DIA 4 / Martes 1 septiembre - Visita a Areguá con noche incluida. Paseo y visita a talleres de cerámica. Asociación de Artesanos Aregueños. Tuju Roga (casa de alfarera Ña Nena). Caminata en Cerro Koi. Lago Ypacaraí.
DIA 5 / Miércoles 2 septiembre - Viajamos desde Areguá a Tobatí. Visita a los talleres de las alfareras: Ediltrudis Noguera, Carolina Noguera, Sandra Ortega, Ña Pablina Esquivel. Regreso a Asunción
DIA 6 / Jueves 3 septiembre - Museo Etnográfico. La Recova. Paseo y almuerzo en el Mercado 1. Horneada a carbón de Dádivas a cargo de Leila Buffa.
DIA 7 / Viernes 4 septiembre - Regreso
< convocatoria abierta hasta el 10 de Junio >
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DIA 1 / Sábado 29 agosto - Llegada. Visita al Mercado Municipal 4 y Museo del Barro.
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DIA 3 / Lunes 31 agosto - Visita a Itá. Alfareras Kambuchi Apó y alfarera Julia Isidrez.
DIA 4 / Martes 1 septiembre - Visita a Areguá con noche incluida. Paseo y visita a talleres de cerámica. Asociación de Artesanos Aregueños. Tuju Roga (casa de alfarera Ña Nena). Caminata en Cerro Koi. Lago Ypacaraí.
DIA 5 / Miércoles 2 septiembre - Viajamos desde Areguá a Tobatí. Visita a los talleres de las alfareras: Ediltrudis Noguera, Carolina Noguera, Sandra Ortega, Ña Pablina Esquivel. Regreso a Asunción
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DIA 4 / Martes 1 septiembre - Visita a Areguá con noche incluida. Paseo y visita a talleres de cerámica. Asociación de Artesanos Aregueños. Tuju Roga (casa de alfarera Ña Nena). Caminata en Cerro Koi. Lago Ypacaraí.
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DIA 5 / Miércoles 2 septiembre - Viajamos desde Areguá a Tobatí. Visita a los talleres de las alfareras: Ediltrudis Noguera, Carolina Noguera, Sandra Ortega, Ña Pablina Esquivel. Regreso a Asunción
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DIA 3 / Lunes 31 agosto - Visita a Itá. Alfareras Kambuchi Apó y alfarera Julia Isidrez.
DIA 4 / Martes 1 septiembre - Visita a Areguá con noche incluida. Paseo y visita a talleres de cerámica. Asociación de Artesanos Aregueños. Tuju Roga (casa de alfarera Ña Nena). Caminata en Cerro Koi. Lago Ypacaraí.
DIA 5 / Miércoles 2 septiembre - Viajamos desde Areguá a Tobatí. Visita a los talleres de las alfareras: Ediltrudis Noguera, Carolina Noguera, Sandra Ortega, Ña Pablina Esquivel. Regreso a Asunción
DIA 6 / Jueves 3 septiembre - Museo Etnográfico. La Recova. Paseo y almuerzo en el Mercado 1. Horneada a carbón de Dádivas a cargo de Leila Buffa.
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PARAGUAY
viaje de estudio cerámico
¨Se ha descubierto que las semillas que caen debajo de su árbol madre tienden a morir en mayor proporción que aquellas que viajan desplazadas
con ayuda del viento, los océanos o los animales a otras tierras con mejores condiciones para su germinación.” Todo lo que se mueve
Valeria Mata
Este viaje cerámico busca extender los límites del propio hacer, de la propia mirada, desplazándonos como una semilla viajera hacia un nuevo territorio al encuentro de nuevos paisajes urbanos y naturales, artesanos, pobladores, talleres, pueblos y comunidades alfareras. Con el acompañamiento y la atención en el proceso de cada participante, a través de ejercicios en viaje, esta propuesta busca generar un espacio de producción individual y colectiva en movimiento.
El programa incluye recorridos por la ciudades y poblados de Asunción, Areguá, Tobatí e Itá; lugares reconocidos por su producción cerámica. También un taller de dádivas guaraní con horneada a carbón a cargo de Leila Buffa, ceramista de Asunción, y paseos por espacios culturales, museos y mercados. Todo ello acompañado de conversaciones teóricas, ejercicios de experimentación y reflexiones en grupo para ahondar el oficio cerámico y los procesos individuales como archivos vivos de un hacer y un seguir haciendo.
< convocatoria abierta hasta el 10 de Julio >
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(en imágenes: taller y producción de ceramista Ña nena, obra de Jenaro Morales, taller y obra de ceramista Ediltrudis Noguera, calles de Areguá, vasijas guaraníes)

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¨Se ha descubierto que las semillas que caen debajo de su árbol madre tienden a morir en mayor proporción que aquellas que viajan desplazadas
con ayuda del viento, los océanos o los animales a otras tierras con mejores condiciones para su germinación.” Todo lo que se mueve
Valeria Mata
Este viaje cerámico busca extender los límites del propio hacer, de la propia mirada, desplazándonos como una semilla viajera hacia un nuevo territorio al encuentro de nuevos paisajes urbanos y naturales, artesanos, pobladores, talleres, pueblos y comunidades alfareras. Con el acompañamiento y la atención en el proceso de cada participante, a través de ejercicios en viaje, esta propuesta busca generar un espacio de producción individual y colectiva en movimiento.
El programa incluye recorridos por la ciudades y poblados de Asunción, Areguá, Tobatí e Itá; lugares reconocidos por su producción cerámica. También un taller de dádivas guaraní con horneada a carbón a cargo de Leila Buffa, ceramista de Asunción, y paseos por espacios culturales, museos y mercados. Todo ello acompañado de conversaciones teóricas, ejercicios de experimentación y reflexiones en grupo para ahondar el oficio cerámico y los procesos individuales como archivos vivos de un hacer y un seguir haciendo.
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El programa incluye recorridos por la ciudades y poblados de Asunción, Areguá, Tobatí e Itá; lugares reconocidos por su producción cerámica. También un taller de dádivas guaraní con horneada a carbón a cargo de Leila Buffa, ceramista de Asunción, y paseos por espacios culturales, museos y mercados. Todo ello acompañado de conversaciones teóricas, ejercicios de experimentación y reflexiones en grupo para ahondar el oficio cerámico y los procesos individuales como archivos vivos de un hacer y un seguir haciendo.
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con ayuda del viento, los océanos o los animales a otras tierras con mejores condiciones para su germinación.” Todo lo que se mueve
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Este viaje cerámico busca extender los límites del propio hacer, de la propia mirada, desplazándonos como una semilla viajera hacia un nuevo territorio al encuentro de nuevos paisajes urbanos y naturales, artesanos, pobladores, talleres, pueblos y comunidades alfareras. Con el acompañamiento y la atención en el proceso de cada participante, a través de ejercicios en viaje, esta propuesta busca generar un espacio de producción individual y colectiva en movimiento.
El programa incluye recorridos por la ciudades y poblados de Asunción, Areguá, Tobatí e Itá; lugares reconocidos por su producción cerámica. También un taller de dádivas guaraní con horneada a carbón a cargo de Leila Buffa, ceramista de Asunción, y paseos por espacios culturales, museos y mercados. Todo ello acompañado de conversaciones teóricas, ejercicios de experimentación y reflexiones en grupo para ahondar el oficio cerámico y los procesos individuales como archivos vivos de un hacer y un seguir haciendo.
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¨Se ha descubierto que las semillas que caen debajo de su árbol madre tienden a morir en mayor proporción que aquellas que viajan desplazadas
con ayuda del viento, los océanos o los animales a otras tierras con mejores condiciones para su germinación.” Todo lo que se mueve
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Este viaje cerámico busca extender los límites del propio hacer, de la propia mirada, desplazándonos como una semilla viajera hacia un nuevo territorio al encuentro de nuevos paisajes urbanos y naturales, artesanos, pobladores, talleres, pueblos y comunidades alfareras. Con el acompañamiento y la atención en el proceso de cada participante, a través de ejercicios en viaje, esta propuesta busca generar un espacio de producción individual y colectiva en movimiento.
El programa incluye recorridos por la ciudades y poblados de Asunción, Areguá, Tobatí e Itá; lugares reconocidos por su producción cerámica. También un taller de dádivas guaraní con horneada a carbón a cargo de Leila Buffa, ceramista de Asunción, y paseos por espacios culturales, museos y mercados. Todo ello acompañado de conversaciones teóricas, ejercicios de experimentación y reflexiones en grupo para ahondar el oficio cerámico y los procesos individuales como archivos vivos de un hacer y un seguir haciendo.
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¨Se ha descubierto que las semillas que caen debajo de su árbol madre tienden a morir en mayor proporción que aquellas que viajan desplazadas
con ayuda del viento, los océanos o los animales a otras tierras con mejores condiciones para su germinación.” Todo lo que se mueve
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Este viaje cerámico busca extender los límites del propio hacer, de la propia mirada, desplazándonos como una semilla viajera hacia un nuevo territorio al encuentro de nuevos paisajes urbanos y naturales, artesanos, pobladores, talleres, pueblos y comunidades alfareras. Con el acompañamiento y la atención en el proceso de cada participante, a través de ejercicios en viaje, esta propuesta busca generar un espacio de producción individual y colectiva en movimiento.
El programa incluye recorridos por la ciudades y poblados de Asunción, Areguá, Tobatí e Itá; lugares reconocidos por su producción cerámica. También un taller de dádivas guaraní con horneada a carbón a cargo de Leila Buffa, ceramista de Asunción, y paseos por espacios culturales, museos y mercados. Todo ello acompañado de conversaciones teóricas, ejercicios de experimentación y reflexiones en grupo para ahondar el oficio cerámico y los procesos individuales como archivos vivos de un hacer y un seguir haciendo.
< convocatoria abierta hasta el 10 de Julio >
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(en imágenes: taller y producción de ceramista Ña nena, obra de Jenaro Morales, taller y obra de ceramista Ediltrudis Noguera, calles de Areguá, vasijas guaraníes)
Dia 4: construção de forno efêmero e queima à lenha 🔥
Imersão com @leilabuffa e @verdeava na @fazendadaserra.
Produção: @mandacaia_projetos

Desde que el ser humano desarrolla la cerámica, en todo el mundo se crearon vasijas para almacenar y transportar agua. Es una tecnología creada para el sosten y cuidado comunitario.
La primera fotografía es el único registro encontrado de una mujer guarani con un kambuchi, oficio prácticamente extinguido en todo el territorio donde por siglos este pueblo utilizó la cerámica para fines domésticos y ritualisticos.
Aqui en Paraguay, el kambuchi paso a ser modelado por alfareras rurales de Ita, Tobati y Jaguaron, cada pueblo con su morfología unica, pero con la misma finalidad: transportar y almacenar el agua potable.
Los que alguna vez bebimos el agua de cantaro, sabemos que es fresca y su sabor nos transporta a una memoria antigua.
Esta vasija, al tener poros microscópicos, permite que el agua se filtre lentamente hacia la superficie externa. Al llegar al exterior, el agua entra en contacto con el aire cálido permitiendo que el cántaro “sude”, de manera similar a como lo hace la piel humana para regularse. Luego para que el agua de la superficie se evapore, necesita energía térmica (calor). Esta energia la extrae del agua en el interior del cántaro, por ende la temperatura interna baja. Dependiendo de las condiciones de humedad y calor, el agua puede llegar a estar hasta 15°C más fría que la temperatura ambiente. Ademas, la misma estructura física de la arcilla es capaz de retener gran parte de bacterias y parásitos presentes en el agua, y tambien regula su ph, devolviendo el sabor de agua viva.
Con tantos beneficios, me pregunto y les pregunto, ¿porque dejamos de usar esta pieza y pasamos a beber agua embotellada en plastico?
Sabemos que en contextos urbanos ya no tenemos acceso directo a las nacientes, pero, ¿porque no cargar un kambuchi con agua de bidon o filtrada y disfrutar de su frescura y sabor? ¿Porque no intentamos volver a vincularnos con este objeto, en lugar de usarlas de adorno? ¿Porque negarnos el placer de beber agua fresca con sabor a cantaro?
Si tienen la posibilidad, compren un kambuchi directamente de ellas y a un precio justo. Apoyen a estas comunidades donde las mujeres aun crean y sostienen este legado de nuestros antepasados.

Desde que el ser humano desarrolla la cerámica, en todo el mundo se crearon vasijas para almacenar y transportar agua. Es una tecnología creada para el sosten y cuidado comunitario.
La primera fotografía es el único registro encontrado de una mujer guarani con un kambuchi, oficio prácticamente extinguido en todo el territorio donde por siglos este pueblo utilizó la cerámica para fines domésticos y ritualisticos.
Aqui en Paraguay, el kambuchi paso a ser modelado por alfareras rurales de Ita, Tobati y Jaguaron, cada pueblo con su morfología unica, pero con la misma finalidad: transportar y almacenar el agua potable.
Los que alguna vez bebimos el agua de cantaro, sabemos que es fresca y su sabor nos transporta a una memoria antigua.
Esta vasija, al tener poros microscópicos, permite que el agua se filtre lentamente hacia la superficie externa. Al llegar al exterior, el agua entra en contacto con el aire cálido permitiendo que el cántaro “sude”, de manera similar a como lo hace la piel humana para regularse. Luego para que el agua de la superficie se evapore, necesita energía térmica (calor). Esta energia la extrae del agua en el interior del cántaro, por ende la temperatura interna baja. Dependiendo de las condiciones de humedad y calor, el agua puede llegar a estar hasta 15°C más fría que la temperatura ambiente. Ademas, la misma estructura física de la arcilla es capaz de retener gran parte de bacterias y parásitos presentes en el agua, y tambien regula su ph, devolviendo el sabor de agua viva.
Con tantos beneficios, me pregunto y les pregunto, ¿porque dejamos de usar esta pieza y pasamos a beber agua embotellada en plastico?
Sabemos que en contextos urbanos ya no tenemos acceso directo a las nacientes, pero, ¿porque no cargar un kambuchi con agua de bidon o filtrada y disfrutar de su frescura y sabor? ¿Porque no intentamos volver a vincularnos con este objeto, en lugar de usarlas de adorno? ¿Porque negarnos el placer de beber agua fresca con sabor a cantaro?
Si tienen la posibilidad, compren un kambuchi directamente de ellas y a un precio justo. Apoyen a estas comunidades donde las mujeres aun crean y sostienen este legado de nuestros antepasados.

Desde que el ser humano desarrolla la cerámica, en todo el mundo se crearon vasijas para almacenar y transportar agua. Es una tecnología creada para el sosten y cuidado comunitario.
La primera fotografía es el único registro encontrado de una mujer guarani con un kambuchi, oficio prácticamente extinguido en todo el territorio donde por siglos este pueblo utilizó la cerámica para fines domésticos y ritualisticos.
Aqui en Paraguay, el kambuchi paso a ser modelado por alfareras rurales de Ita, Tobati y Jaguaron, cada pueblo con su morfología unica, pero con la misma finalidad: transportar y almacenar el agua potable.
Los que alguna vez bebimos el agua de cantaro, sabemos que es fresca y su sabor nos transporta a una memoria antigua.
Esta vasija, al tener poros microscópicos, permite que el agua se filtre lentamente hacia la superficie externa. Al llegar al exterior, el agua entra en contacto con el aire cálido permitiendo que el cántaro “sude”, de manera similar a como lo hace la piel humana para regularse. Luego para que el agua de la superficie se evapore, necesita energía térmica (calor). Esta energia la extrae del agua en el interior del cántaro, por ende la temperatura interna baja. Dependiendo de las condiciones de humedad y calor, el agua puede llegar a estar hasta 15°C más fría que la temperatura ambiente. Ademas, la misma estructura física de la arcilla es capaz de retener gran parte de bacterias y parásitos presentes en el agua, y tambien regula su ph, devolviendo el sabor de agua viva.
Con tantos beneficios, me pregunto y les pregunto, ¿porque dejamos de usar esta pieza y pasamos a beber agua embotellada en plastico?
Sabemos que en contextos urbanos ya no tenemos acceso directo a las nacientes, pero, ¿porque no cargar un kambuchi con agua de bidon o filtrada y disfrutar de su frescura y sabor? ¿Porque no intentamos volver a vincularnos con este objeto, en lugar de usarlas de adorno? ¿Porque negarnos el placer de beber agua fresca con sabor a cantaro?
Si tienen la posibilidad, compren un kambuchi directamente de ellas y a un precio justo. Apoyen a estas comunidades donde las mujeres aun crean y sostienen este legado de nuestros antepasados.

Desde que el ser humano desarrolla la cerámica, en todo el mundo se crearon vasijas para almacenar y transportar agua. Es una tecnología creada para el sosten y cuidado comunitario.
La primera fotografía es el único registro encontrado de una mujer guarani con un kambuchi, oficio prácticamente extinguido en todo el territorio donde por siglos este pueblo utilizó la cerámica para fines domésticos y ritualisticos.
Aqui en Paraguay, el kambuchi paso a ser modelado por alfareras rurales de Ita, Tobati y Jaguaron, cada pueblo con su morfología unica, pero con la misma finalidad: transportar y almacenar el agua potable.
Los que alguna vez bebimos el agua de cantaro, sabemos que es fresca y su sabor nos transporta a una memoria antigua.
Esta vasija, al tener poros microscópicos, permite que el agua se filtre lentamente hacia la superficie externa. Al llegar al exterior, el agua entra en contacto con el aire cálido permitiendo que el cántaro “sude”, de manera similar a como lo hace la piel humana para regularse. Luego para que el agua de la superficie se evapore, necesita energía térmica (calor). Esta energia la extrae del agua en el interior del cántaro, por ende la temperatura interna baja. Dependiendo de las condiciones de humedad y calor, el agua puede llegar a estar hasta 15°C más fría que la temperatura ambiente. Ademas, la misma estructura física de la arcilla es capaz de retener gran parte de bacterias y parásitos presentes en el agua, y tambien regula su ph, devolviendo el sabor de agua viva.
Con tantos beneficios, me pregunto y les pregunto, ¿porque dejamos de usar esta pieza y pasamos a beber agua embotellada en plastico?
Sabemos que en contextos urbanos ya no tenemos acceso directo a las nacientes, pero, ¿porque no cargar un kambuchi con agua de bidon o filtrada y disfrutar de su frescura y sabor? ¿Porque no intentamos volver a vincularnos con este objeto, en lugar de usarlas de adorno? ¿Porque negarnos el placer de beber agua fresca con sabor a cantaro?
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Desde que el ser humano desarrolla la cerámica, en todo el mundo se crearon vasijas para almacenar y transportar agua. Es una tecnología creada para el sosten y cuidado comunitario.
La primera fotografía es el único registro encontrado de una mujer guarani con un kambuchi, oficio prácticamente extinguido en todo el territorio donde por siglos este pueblo utilizó la cerámica para fines domésticos y ritualisticos.
Aqui en Paraguay, el kambuchi paso a ser modelado por alfareras rurales de Ita, Tobati y Jaguaron, cada pueblo con su morfología unica, pero con la misma finalidad: transportar y almacenar el agua potable.
Los que alguna vez bebimos el agua de cantaro, sabemos que es fresca y su sabor nos transporta a una memoria antigua.
Esta vasija, al tener poros microscópicos, permite que el agua se filtre lentamente hacia la superficie externa. Al llegar al exterior, el agua entra en contacto con el aire cálido permitiendo que el cántaro “sude”, de manera similar a como lo hace la piel humana para regularse. Luego para que el agua de la superficie se evapore, necesita energía térmica (calor). Esta energia la extrae del agua en el interior del cántaro, por ende la temperatura interna baja. Dependiendo de las condiciones de humedad y calor, el agua puede llegar a estar hasta 15°C más fría que la temperatura ambiente. Ademas, la misma estructura física de la arcilla es capaz de retener gran parte de bacterias y parásitos presentes en el agua, y tambien regula su ph, devolviendo el sabor de agua viva.
Con tantos beneficios, me pregunto y les pregunto, ¿porque dejamos de usar esta pieza y pasamos a beber agua embotellada en plastico?
Sabemos que en contextos urbanos ya no tenemos acceso directo a las nacientes, pero, ¿porque no cargar un kambuchi con agua de bidon o filtrada y disfrutar de su frescura y sabor? ¿Porque no intentamos volver a vincularnos con este objeto, en lugar de usarlas de adorno? ¿Porque negarnos el placer de beber agua fresca con sabor a cantaro?
Si tienen la posibilidad, compren un kambuchi directamente de ellas y a un precio justo. Apoyen a estas comunidades donde las mujeres aun crean y sostienen este legado de nuestros antepasados.

Desde que el ser humano desarrolla la cerámica, en todo el mundo se crearon vasijas para almacenar y transportar agua. Es una tecnología creada para el sosten y cuidado comunitario.
La primera fotografía es el único registro encontrado de una mujer guarani con un kambuchi, oficio prácticamente extinguido en todo el territorio donde por siglos este pueblo utilizó la cerámica para fines domésticos y ritualisticos.
Aqui en Paraguay, el kambuchi paso a ser modelado por alfareras rurales de Ita, Tobati y Jaguaron, cada pueblo con su morfología unica, pero con la misma finalidad: transportar y almacenar el agua potable.
Los que alguna vez bebimos el agua de cantaro, sabemos que es fresca y su sabor nos transporta a una memoria antigua.
Esta vasija, al tener poros microscópicos, permite que el agua se filtre lentamente hacia la superficie externa. Al llegar al exterior, el agua entra en contacto con el aire cálido permitiendo que el cántaro “sude”, de manera similar a como lo hace la piel humana para regularse. Luego para que el agua de la superficie se evapore, necesita energía térmica (calor). Esta energia la extrae del agua en el interior del cántaro, por ende la temperatura interna baja. Dependiendo de las condiciones de humedad y calor, el agua puede llegar a estar hasta 15°C más fría que la temperatura ambiente. Ademas, la misma estructura física de la arcilla es capaz de retener gran parte de bacterias y parásitos presentes en el agua, y tambien regula su ph, devolviendo el sabor de agua viva.
Con tantos beneficios, me pregunto y les pregunto, ¿porque dejamos de usar esta pieza y pasamos a beber agua embotellada en plastico?
Sabemos que en contextos urbanos ya no tenemos acceso directo a las nacientes, pero, ¿porque no cargar un kambuchi con agua de bidon o filtrada y disfrutar de su frescura y sabor? ¿Porque no intentamos volver a vincularnos con este objeto, en lugar de usarlas de adorno? ¿Porque negarnos el placer de beber agua fresca con sabor a cantaro?
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Desde que el ser humano desarrolla la cerámica, en todo el mundo se crearon vasijas para almacenar y transportar agua. Es una tecnología creada para el sosten y cuidado comunitario.
La primera fotografía es el único registro encontrado de una mujer guarani con un kambuchi, oficio prácticamente extinguido en todo el territorio donde por siglos este pueblo utilizó la cerámica para fines domésticos y ritualisticos.
Aqui en Paraguay, el kambuchi paso a ser modelado por alfareras rurales de Ita, Tobati y Jaguaron, cada pueblo con su morfología unica, pero con la misma finalidad: transportar y almacenar el agua potable.
Los que alguna vez bebimos el agua de cantaro, sabemos que es fresca y su sabor nos transporta a una memoria antigua.
Esta vasija, al tener poros microscópicos, permite que el agua se filtre lentamente hacia la superficie externa. Al llegar al exterior, el agua entra en contacto con el aire cálido permitiendo que el cántaro “sude”, de manera similar a como lo hace la piel humana para regularse. Luego para que el agua de la superficie se evapore, necesita energía térmica (calor). Esta energia la extrae del agua en el interior del cántaro, por ende la temperatura interna baja. Dependiendo de las condiciones de humedad y calor, el agua puede llegar a estar hasta 15°C más fría que la temperatura ambiente. Ademas, la misma estructura física de la arcilla es capaz de retener gran parte de bacterias y parásitos presentes en el agua, y tambien regula su ph, devolviendo el sabor de agua viva.
Con tantos beneficios, me pregunto y les pregunto, ¿porque dejamos de usar esta pieza y pasamos a beber agua embotellada en plastico?
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Desde que el ser humano desarrolla la cerámica, en todo el mundo se crearon vasijas para almacenar y transportar agua. Es una tecnología creada para el sosten y cuidado comunitario.
La primera fotografía es el único registro encontrado de una mujer guarani con un kambuchi, oficio prácticamente extinguido en todo el territorio donde por siglos este pueblo utilizó la cerámica para fines domésticos y ritualisticos.
Aqui en Paraguay, el kambuchi paso a ser modelado por alfareras rurales de Ita, Tobati y Jaguaron, cada pueblo con su morfología unica, pero con la misma finalidad: transportar y almacenar el agua potable.
Los que alguna vez bebimos el agua de cantaro, sabemos que es fresca y su sabor nos transporta a una memoria antigua.
Esta vasija, al tener poros microscópicos, permite que el agua se filtre lentamente hacia la superficie externa. Al llegar al exterior, el agua entra en contacto con el aire cálido permitiendo que el cántaro “sude”, de manera similar a como lo hace la piel humana para regularse. Luego para que el agua de la superficie se evapore, necesita energía térmica (calor). Esta energia la extrae del agua en el interior del cántaro, por ende la temperatura interna baja. Dependiendo de las condiciones de humedad y calor, el agua puede llegar a estar hasta 15°C más fría que la temperatura ambiente. Ademas, la misma estructura física de la arcilla es capaz de retener gran parte de bacterias y parásitos presentes en el agua, y tambien regula su ph, devolviendo el sabor de agua viva.
Con tantos beneficios, me pregunto y les pregunto, ¿porque dejamos de usar esta pieza y pasamos a beber agua embotellada en plastico?
Sabemos que en contextos urbanos ya no tenemos acceso directo a las nacientes, pero, ¿porque no cargar un kambuchi con agua de bidon o filtrada y disfrutar de su frescura y sabor? ¿Porque no intentamos volver a vincularnos con este objeto, en lugar de usarlas de adorno? ¿Porque negarnos el placer de beber agua fresca con sabor a cantaro?
Si tienen la posibilidad, compren un kambuchi directamente de ellas y a un precio justo. Apoyen a estas comunidades donde las mujeres aun crean y sostienen este legado de nuestros antepasados.

Desde que el ser humano desarrolla la cerámica, en todo el mundo se crearon vasijas para almacenar y transportar agua. Es una tecnología creada para el sosten y cuidado comunitario.
La primera fotografía es el único registro encontrado de una mujer guarani con un kambuchi, oficio prácticamente extinguido en todo el territorio donde por siglos este pueblo utilizó la cerámica para fines domésticos y ritualisticos.
Aqui en Paraguay, el kambuchi paso a ser modelado por alfareras rurales de Ita, Tobati y Jaguaron, cada pueblo con su morfología unica, pero con la misma finalidad: transportar y almacenar el agua potable.
Los que alguna vez bebimos el agua de cantaro, sabemos que es fresca y su sabor nos transporta a una memoria antigua.
Esta vasija, al tener poros microscópicos, permite que el agua se filtre lentamente hacia la superficie externa. Al llegar al exterior, el agua entra en contacto con el aire cálido permitiendo que el cántaro “sude”, de manera similar a como lo hace la piel humana para regularse. Luego para que el agua de la superficie se evapore, necesita energía térmica (calor). Esta energia la extrae del agua en el interior del cántaro, por ende la temperatura interna baja. Dependiendo de las condiciones de humedad y calor, el agua puede llegar a estar hasta 15°C más fría que la temperatura ambiente. Ademas, la misma estructura física de la arcilla es capaz de retener gran parte de bacterias y parásitos presentes en el agua, y tambien regula su ph, devolviendo el sabor de agua viva.
Con tantos beneficios, me pregunto y les pregunto, ¿porque dejamos de usar esta pieza y pasamos a beber agua embotellada en plastico?
Sabemos que en contextos urbanos ya no tenemos acceso directo a las nacientes, pero, ¿porque no cargar un kambuchi con agua de bidon o filtrada y disfrutar de su frescura y sabor? ¿Porque no intentamos volver a vincularnos con este objeto, en lugar de usarlas de adorno? ¿Porque negarnos el placer de beber agua fresca con sabor a cantaro?
Si tienen la posibilidad, compren un kambuchi directamente de ellas y a un precio justo. Apoyen a estas comunidades donde las mujeres aun crean y sostienen este legado de nuestros antepasados.

Desde que el ser humano desarrolla la cerámica, en todo el mundo se crearon vasijas para almacenar y transportar agua. Es una tecnología creada para el sosten y cuidado comunitario.
La primera fotografía es el único registro encontrado de una mujer guarani con un kambuchi, oficio prácticamente extinguido en todo el territorio donde por siglos este pueblo utilizó la cerámica para fines domésticos y ritualisticos.
Aqui en Paraguay, el kambuchi paso a ser modelado por alfareras rurales de Ita, Tobati y Jaguaron, cada pueblo con su morfología unica, pero con la misma finalidad: transportar y almacenar el agua potable.
Los que alguna vez bebimos el agua de cantaro, sabemos que es fresca y su sabor nos transporta a una memoria antigua.
Esta vasija, al tener poros microscópicos, permite que el agua se filtre lentamente hacia la superficie externa. Al llegar al exterior, el agua entra en contacto con el aire cálido permitiendo que el cántaro “sude”, de manera similar a como lo hace la piel humana para regularse. Luego para que el agua de la superficie se evapore, necesita energía térmica (calor). Esta energia la extrae del agua en el interior del cántaro, por ende la temperatura interna baja. Dependiendo de las condiciones de humedad y calor, el agua puede llegar a estar hasta 15°C más fría que la temperatura ambiente. Ademas, la misma estructura física de la arcilla es capaz de retener gran parte de bacterias y parásitos presentes en el agua, y tambien regula su ph, devolviendo el sabor de agua viva.
Con tantos beneficios, me pregunto y les pregunto, ¿porque dejamos de usar esta pieza y pasamos a beber agua embotellada en plastico?
Sabemos que en contextos urbanos ya no tenemos acceso directo a las nacientes, pero, ¿porque no cargar un kambuchi con agua de bidon o filtrada y disfrutar de su frescura y sabor? ¿Porque no intentamos volver a vincularnos con este objeto, en lugar de usarlas de adorno? ¿Porque negarnos el placer de beber agua fresca con sabor a cantaro?
Si tienen la posibilidad, compren un kambuchi directamente de ellas y a un precio justo. Apoyen a estas comunidades donde las mujeres aun crean y sostienen este legado de nuestros antepasados.

Desde que el ser humano desarrolla la cerámica, en todo el mundo se crearon vasijas para almacenar y transportar agua. Es una tecnología creada para el sosten y cuidado comunitario.
La primera fotografía es el único registro encontrado de una mujer guarani con un kambuchi, oficio prácticamente extinguido en todo el territorio donde por siglos este pueblo utilizó la cerámica para fines domésticos y ritualisticos.
Aqui en Paraguay, el kambuchi paso a ser modelado por alfareras rurales de Ita, Tobati y Jaguaron, cada pueblo con su morfología unica, pero con la misma finalidad: transportar y almacenar el agua potable.
Los que alguna vez bebimos el agua de cantaro, sabemos que es fresca y su sabor nos transporta a una memoria antigua.
Esta vasija, al tener poros microscópicos, permite que el agua se filtre lentamente hacia la superficie externa. Al llegar al exterior, el agua entra en contacto con el aire cálido permitiendo que el cántaro “sude”, de manera similar a como lo hace la piel humana para regularse. Luego para que el agua de la superficie se evapore, necesita energía térmica (calor). Esta energia la extrae del agua en el interior del cántaro, por ende la temperatura interna baja. Dependiendo de las condiciones de humedad y calor, el agua puede llegar a estar hasta 15°C más fría que la temperatura ambiente. Ademas, la misma estructura física de la arcilla es capaz de retener gran parte de bacterias y parásitos presentes en el agua, y tambien regula su ph, devolviendo el sabor de agua viva.
Con tantos beneficios, me pregunto y les pregunto, ¿porque dejamos de usar esta pieza y pasamos a beber agua embotellada en plastico?
Sabemos que en contextos urbanos ya no tenemos acceso directo a las nacientes, pero, ¿porque no cargar un kambuchi con agua de bidon o filtrada y disfrutar de su frescura y sabor? ¿Porque no intentamos volver a vincularnos con este objeto, en lugar de usarlas de adorno? ¿Porque negarnos el placer de beber agua fresca con sabor a cantaro?
Si tienen la posibilidad, compren un kambuchi directamente de ellas y a un precio justo. Apoyen a estas comunidades donde las mujeres aun crean y sostienen este legado de nuestros antepasados.

Desde que el ser humano desarrolla la cerámica, en todo el mundo se crearon vasijas para almacenar y transportar agua. Es una tecnología creada para el sosten y cuidado comunitario.
La primera fotografía es el único registro encontrado de una mujer guarani con un kambuchi, oficio prácticamente extinguido en todo el territorio donde por siglos este pueblo utilizó la cerámica para fines domésticos y ritualisticos.
Aqui en Paraguay, el kambuchi paso a ser modelado por alfareras rurales de Ita, Tobati y Jaguaron, cada pueblo con su morfología unica, pero con la misma finalidad: transportar y almacenar el agua potable.
Los que alguna vez bebimos el agua de cantaro, sabemos que es fresca y su sabor nos transporta a una memoria antigua.
Esta vasija, al tener poros microscópicos, permite que el agua se filtre lentamente hacia la superficie externa. Al llegar al exterior, el agua entra en contacto con el aire cálido permitiendo que el cántaro “sude”, de manera similar a como lo hace la piel humana para regularse. Luego para que el agua de la superficie se evapore, necesita energía térmica (calor). Esta energia la extrae del agua en el interior del cántaro, por ende la temperatura interna baja. Dependiendo de las condiciones de humedad y calor, el agua puede llegar a estar hasta 15°C más fría que la temperatura ambiente. Ademas, la misma estructura física de la arcilla es capaz de retener gran parte de bacterias y parásitos presentes en el agua, y tambien regula su ph, devolviendo el sabor de agua viva.
Con tantos beneficios, me pregunto y les pregunto, ¿porque dejamos de usar esta pieza y pasamos a beber agua embotellada en plastico?
Sabemos que en contextos urbanos ya no tenemos acceso directo a las nacientes, pero, ¿porque no cargar un kambuchi con agua de bidon o filtrada y disfrutar de su frescura y sabor? ¿Porque no intentamos volver a vincularnos con este objeto, en lugar de usarlas de adorno? ¿Porque negarnos el placer de beber agua fresca con sabor a cantaro?
Si tienen la posibilidad, compren un kambuchi directamente de ellas y a un precio justo. Apoyen a estas comunidades donde las mujeres aun crean y sostienen este legado de nuestros antepasados.

Desde que el ser humano desarrolla la cerámica, en todo el mundo se crearon vasijas para almacenar y transportar agua. Es una tecnología creada para el sosten y cuidado comunitario.
La primera fotografía es el único registro encontrado de una mujer guarani con un kambuchi, oficio prácticamente extinguido en todo el territorio donde por siglos este pueblo utilizó la cerámica para fines domésticos y ritualisticos.
Aqui en Paraguay, el kambuchi paso a ser modelado por alfareras rurales de Ita, Tobati y Jaguaron, cada pueblo con su morfología unica, pero con la misma finalidad: transportar y almacenar el agua potable.
Los que alguna vez bebimos el agua de cantaro, sabemos que es fresca y su sabor nos transporta a una memoria antigua.
Esta vasija, al tener poros microscópicos, permite que el agua se filtre lentamente hacia la superficie externa. Al llegar al exterior, el agua entra en contacto con el aire cálido permitiendo que el cántaro “sude”, de manera similar a como lo hace la piel humana para regularse. Luego para que el agua de la superficie se evapore, necesita energía térmica (calor). Esta energia la extrae del agua en el interior del cántaro, por ende la temperatura interna baja. Dependiendo de las condiciones de humedad y calor, el agua puede llegar a estar hasta 15°C más fría que la temperatura ambiente. Ademas, la misma estructura física de la arcilla es capaz de retener gran parte de bacterias y parásitos presentes en el agua, y tambien regula su ph, devolviendo el sabor de agua viva.
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La primera fotografía es el único registro encontrado de una mujer guarani con un kambuchi, oficio prácticamente extinguido en todo el territorio donde por siglos este pueblo utilizó la cerámica para fines domésticos y ritualisticos.
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Esta vasija, al tener poros microscópicos, permite que el agua se filtre lentamente hacia la superficie externa. Al llegar al exterior, el agua entra en contacto con el aire cálido permitiendo que el cántaro “sude”, de manera similar a como lo hace la piel humana para regularse. Luego para que el agua de la superficie se evapore, necesita energía térmica (calor). Esta energia la extrae del agua en el interior del cántaro, por ende la temperatura interna baja. Dependiendo de las condiciones de humedad y calor, el agua puede llegar a estar hasta 15°C más fría que la temperatura ambiente. Ademas, la misma estructura física de la arcilla es capaz de retener gran parte de bacterias y parásitos presentes en el agua, y tambien regula su ph, devolviendo el sabor de agua viva.
Con tantos beneficios, me pregunto y les pregunto, ¿porque dejamos de usar esta pieza y pasamos a beber agua embotellada en plastico?
Sabemos que en contextos urbanos ya no tenemos acceso directo a las nacientes, pero, ¿porque no cargar un kambuchi con agua de bidon o filtrada y disfrutar de su frescura y sabor? ¿Porque no intentamos volver a vincularnos con este objeto, en lugar de usarlas de adorno? ¿Porque negarnos el placer de beber agua fresca con sabor a cantaro?
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Desde que el ser humano desarrolla la cerámica, en todo el mundo se crearon vasijas para almacenar y transportar agua. Es una tecnología creada para el sosten y cuidado comunitario.
La primera fotografía es el único registro encontrado de una mujer guarani con un kambuchi, oficio prácticamente extinguido en todo el territorio donde por siglos este pueblo utilizó la cerámica para fines domésticos y ritualisticos.
Aqui en Paraguay, el kambuchi paso a ser modelado por alfareras rurales de Ita, Tobati y Jaguaron, cada pueblo con su morfología unica, pero con la misma finalidad: transportar y almacenar el agua potable.
Los que alguna vez bebimos el agua de cantaro, sabemos que es fresca y su sabor nos transporta a una memoria antigua.
Esta vasija, al tener poros microscópicos, permite que el agua se filtre lentamente hacia la superficie externa. Al llegar al exterior, el agua entra en contacto con el aire cálido permitiendo que el cántaro “sude”, de manera similar a como lo hace la piel humana para regularse. Luego para que el agua de la superficie se evapore, necesita energía térmica (calor). Esta energia la extrae del agua en el interior del cántaro, por ende la temperatura interna baja. Dependiendo de las condiciones de humedad y calor, el agua puede llegar a estar hasta 15°C más fría que la temperatura ambiente. Ademas, la misma estructura física de la arcilla es capaz de retener gran parte de bacterias y parásitos presentes en el agua, y tambien regula su ph, devolviendo el sabor de agua viva.
Con tantos beneficios, me pregunto y les pregunto, ¿porque dejamos de usar esta pieza y pasamos a beber agua embotellada en plastico?
Sabemos que en contextos urbanos ya no tenemos acceso directo a las nacientes, pero, ¿porque no cargar un kambuchi con agua de bidon o filtrada y disfrutar de su frescura y sabor? ¿Porque no intentamos volver a vincularnos con este objeto, en lugar de usarlas de adorno? ¿Porque negarnos el placer de beber agua fresca con sabor a cantaro?
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ARTISTAS participantes da primeira edição da Revista Goma:
@leilabuffa
•
Leila BUFFA (1986, Assunção, Paraguai), artista e educadora, vive e trabalha em Assunção. Começou seu percurso na cerâmica dominando inicialmente o torno e as altas temperaturas — técnicas da cerâmica contemporânea que logo transcenderia. Desde 2016 mergulha na pesquisa da modelagem manual da sua cultura a partir de ensinamentos de mulheres mestras tradicionais do Paraguai e da América Latina. Em 2018 iniciou seu aprendizado com técnicas pré-colombianas, transferidas pela mestra Azul Cian (Argentina) e desde então se dedica à pesquisa e transmissão destas práticas de maneira situada, trabalhando somente com recursos do seu entorno. Faz parte do coletivo “Trama Colectiva” de mulheres ceramistas de Assunção.
*
Para esta edição inaugural, reunimos textos e ensaios visuais de 23 artistas mulheres, espalhadas por territórios diversos, que se juntaram a nós para ampliar vozes e abrir novos caminhos para nossas práticas artísticas.
•
Este é um projeto construído de forma autônoma, independente e sem fins lucrativos. A diagramação e edição são assinadas por Conceição Myllena, e a produção e revisão foram realizadas por nós, artistas da Gomagrupa, reafirmando nosso compromisso com a criação coletiva e com a autonomia de nossos processos.
•
Se desejar apoiar o projeto e receber 1 exemplar físico da revista, entre em contato conosco!💛✨
•
#gomagrupa #revistagoma #mulheresartistas #artecontemporanea

ARTISTAS participantes da primeira edição da Revista Goma:
@leilabuffa
•
Leila BUFFA (1986, Assunção, Paraguai), artista e educadora, vive e trabalha em Assunção. Começou seu percurso na cerâmica dominando inicialmente o torno e as altas temperaturas — técnicas da cerâmica contemporânea que logo transcenderia. Desde 2016 mergulha na pesquisa da modelagem manual da sua cultura a partir de ensinamentos de mulheres mestras tradicionais do Paraguai e da América Latina. Em 2018 iniciou seu aprendizado com técnicas pré-colombianas, transferidas pela mestra Azul Cian (Argentina) e desde então se dedica à pesquisa e transmissão destas práticas de maneira situada, trabalhando somente com recursos do seu entorno. Faz parte do coletivo “Trama Colectiva” de mulheres ceramistas de Assunção.
*
Para esta edição inaugural, reunimos textos e ensaios visuais de 23 artistas mulheres, espalhadas por territórios diversos, que se juntaram a nós para ampliar vozes e abrir novos caminhos para nossas práticas artísticas.
•
Este é um projeto construído de forma autônoma, independente e sem fins lucrativos. A diagramação e edição são assinadas por Conceição Myllena, e a produção e revisão foram realizadas por nós, artistas da Gomagrupa, reafirmando nosso compromisso com a criação coletiva e com a autonomia de nossos processos.
•
Se desejar apoiar o projeto e receber 1 exemplar físico da revista, entre em contato conosco!💛✨
•
#gomagrupa #revistagoma #mulheresartistas #artecontemporanea

Juego de jarras y vasos para agua, hechos para la muestra colectiva “Viva la Inteligencia Artesanal - ¿Quien cuida el agua?”
Inspiradas en el Kambuchi Guarani, hechas a partir de cintas, con engobe de tapyta, bruñidas y horneadas a leña.
Jarras disponibles en @fuga.morra
📸 @hernan.gonzalez.galetto

Juego de jarras y vasos para agua, hechos para la muestra colectiva “Viva la Inteligencia Artesanal - ¿Quien cuida el agua?”
Inspiradas en el Kambuchi Guarani, hechas a partir de cintas, con engobe de tapyta, bruñidas y horneadas a leña.
Jarras disponibles en @fuga.morra
📸 @hernan.gonzalez.galetto

Juego de jarras y vasos para agua, hechos para la muestra colectiva “Viva la Inteligencia Artesanal - ¿Quien cuida el agua?”
Inspiradas en el Kambuchi Guarani, hechas a partir de cintas, con engobe de tapyta, bruñidas y horneadas a leña.
Jarras disponibles en @fuga.morra
📸 @hernan.gonzalez.galetto

Juego de jarras y vasos para agua, hechos para la muestra colectiva “Viva la Inteligencia Artesanal - ¿Quien cuida el agua?”
Inspiradas en el Kambuchi Guarani, hechas a partir de cintas, con engobe de tapyta, bruñidas y horneadas a leña.
Jarras disponibles en @fuga.morra
📸 @hernan.gonzalez.galetto

VIVA LA I.A.
La inteligencia no empezó con algoritmos.
Empezó con las manos.
Antes del código estuvo el barro
Antes del pixel, la tesela
Antes de la imagen digital, tecnologías ancestrales como la olla de barro
Antes de la olla, la Venus de Dolní Věstonice, modelada en la era paleolítica por una persona que vió en la arcilla un espacio para lo invisible.
Nosotras retomamos ese gesto ancestral.
Tomamos imágenes generadas por maquinas y la devolvemos al mundo físico, imperfecto, pesado, terroso.
Cada pixel se materializa en una tesela con huellas humanas.
Esta muestra celebra la inteligencia artesanal:
la que aprende del fuego,
la que se equivoca,
la que deja huella,
la que no necesita electricidad para existir.
La tecnología cambia,
La mano permanece.
¡Viva la Inteligencia Artesanal!
____________________
Esta es la primera etapa de este proyecto colectivo que tendrá continuidad en el 2026.
Las obras están expuestas en @koggiparaguay, agradecidas a ellxs por el espacio, a @laura_mandelik por la invitación, a @lau.ipa por las fotos.

VIVA LA I.A.
La inteligencia no empezó con algoritmos.
Empezó con las manos.
Antes del código estuvo el barro
Antes del pixel, la tesela
Antes de la imagen digital, tecnologías ancestrales como la olla de barro
Antes de la olla, la Venus de Dolní Věstonice, modelada en la era paleolítica por una persona que vió en la arcilla un espacio para lo invisible.
Nosotras retomamos ese gesto ancestral.
Tomamos imágenes generadas por maquinas y la devolvemos al mundo físico, imperfecto, pesado, terroso.
Cada pixel se materializa en una tesela con huellas humanas.
Esta muestra celebra la inteligencia artesanal:
la que aprende del fuego,
la que se equivoca,
la que deja huella,
la que no necesita electricidad para existir.
La tecnología cambia,
La mano permanece.
¡Viva la Inteligencia Artesanal!
____________________
Esta es la primera etapa de este proyecto colectivo que tendrá continuidad en el 2026.
Las obras están expuestas en @koggiparaguay, agradecidas a ellxs por el espacio, a @laura_mandelik por la invitación, a @lau.ipa por las fotos.

VIVA LA I.A.
La inteligencia no empezó con algoritmos.
Empezó con las manos.
Antes del código estuvo el barro
Antes del pixel, la tesela
Antes de la imagen digital, tecnologías ancestrales como la olla de barro
Antes de la olla, la Venus de Dolní Věstonice, modelada en la era paleolítica por una persona que vió en la arcilla un espacio para lo invisible.
Nosotras retomamos ese gesto ancestral.
Tomamos imágenes generadas por maquinas y la devolvemos al mundo físico, imperfecto, pesado, terroso.
Cada pixel se materializa en una tesela con huellas humanas.
Esta muestra celebra la inteligencia artesanal:
la que aprende del fuego,
la que se equivoca,
la que deja huella,
la que no necesita electricidad para existir.
La tecnología cambia,
La mano permanece.
¡Viva la Inteligencia Artesanal!
____________________
Esta es la primera etapa de este proyecto colectivo que tendrá continuidad en el 2026.
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VIVA LA I.A.
La inteligencia no empezó con algoritmos.
Empezó con las manos.
Antes del código estuvo el barro
Antes del pixel, la tesela
Antes de la imagen digital, tecnologías ancestrales como la olla de barro
Antes de la olla, la Venus de Dolní Věstonice, modelada en la era paleolítica por una persona que vió en la arcilla un espacio para lo invisible.
Nosotras retomamos ese gesto ancestral.
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Cada pixel se materializa en una tesela con huellas humanas.
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la que no necesita electricidad para existir.
La tecnología cambia,
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Nosotras retomamos ese gesto ancestral.
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Esta es la primera etapa de este proyecto colectivo que tendrá continuidad en el 2026.
Las obras están expuestas en @koggiparaguay, agradecidas a ellxs por el espacio, a @laura_mandelik por la invitación, a @lau.ipa por las fotos.

VIVA LA I.A.
La inteligencia no empezó con algoritmos.
Empezó con las manos.
Antes del código estuvo el barro
Antes del pixel, la tesela
Antes de la imagen digital, tecnologías ancestrales como la olla de barro
Antes de la olla, la Venus de Dolní Věstonice, modelada en la era paleolítica por una persona que vió en la arcilla un espacio para lo invisible.
Nosotras retomamos ese gesto ancestral.
Tomamos imágenes generadas por maquinas y la devolvemos al mundo físico, imperfecto, pesado, terroso.
Cada pixel se materializa en una tesela con huellas humanas.
Esta muestra celebra la inteligencia artesanal:
la que aprende del fuego,
la que se equivoca,
la que deja huella,
la que no necesita electricidad para existir.
La tecnología cambia,
La mano permanece.
¡Viva la Inteligencia Artesanal!
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Esta es la primera etapa de este proyecto colectivo que tendrá continuidad en el 2026.
Las obras están expuestas en @koggiparaguay, agradecidas a ellxs por el espacio, a @laura_mandelik por la invitación, a @lau.ipa por las fotos.

VIVA LA I.A.
La inteligencia no empezó con algoritmos.
Empezó con las manos.
Antes del código estuvo el barro
Antes del pixel, la tesela
Antes de la imagen digital, tecnologías ancestrales como la olla de barro
Antes de la olla, la Venus de Dolní Věstonice, modelada en la era paleolítica por una persona que vió en la arcilla un espacio para lo invisible.
Nosotras retomamos ese gesto ancestral.
Tomamos imágenes generadas por maquinas y la devolvemos al mundo físico, imperfecto, pesado, terroso.
Cada pixel se materializa en una tesela con huellas humanas.
Esta muestra celebra la inteligencia artesanal:
la que aprende del fuego,
la que se equivoca,
la que deja huella,
la que no necesita electricidad para existir.
La tecnología cambia,
La mano permanece.
¡Viva la Inteligencia Artesanal!
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Las obras están expuestas en @koggiparaguay, agradecidas a ellxs por el espacio, a @laura_mandelik por la invitación, a @lau.ipa por las fotos.
Em setembro recebemos a artista paraguaia Leila Buffa, que nos guiou pelo processo da manufatura com o barro: desde a coleta de pigmentos minerais para produzir engobes, à preparação da argila, passando pela modelagem usando nossos próprios corpos como molde, até a queima das peças em forno à lenha e à carvão.
Nos surpreendeu e nos alegrou muito a adesão comunitária neste novo programa: foram 11 moradores da Vila de Igatu que somaram ao grupo das artistas vindas de diversos cantos do Brasil: @bruxaciborgue, @zabelamolinari, Juliana Sampaio, @obejtos_vivos, @_marianafogaca, @antonia_igatu, @belacaminhante, @patiofloracao, @ourivesdachapada, @lalamchado, @monicabomf, Raoni Exaltação, @dinha.igatu, @fatimaigatu, @rytinha_santosoficial, @netabomfimsantos.
O programa "Fazer com o barro, eternizar com o fogo" germinou o desejo da continuidade da prática cerâmica em Igatu – campo fértil para as práticas artísticas comunitárias, que seguirão vivas autogestinadas por esses moradores.
Foram momentos de muitas trocas e aprendizados, de conversas, risadas, comidas e canções compartilhadas ao redor do fogo. Transformamos o barro em cerâmica e nesse processo, sem dúvida, nós também nos transformamos.
Um mural coletivo instalado na pracinha de Igatu é um dos resultados materiais produzidos por esse grupo. Mas para além da produção material, o aprendizado desta prática ancestral foi o legado mais significativo deixado por Leila aqui em Igatu. Agradecemos a todas as pessoas que colaboraram para a realização desse encontro e somaram com seus recursos e saberes essa atividade que segue ressoando em nossas mentes, corações e mãos.
#mirantexiquexique #residenciaartistica#leilabuffa#igatu #chapadadiamantina #bahia #barro #cerâmica

Apertura de hornos de la residencia “fazer com barro, eternizar com o fogo” @mirante_xiquexique
Momentos de entrar en contacto los objetos transformados, observar sus colores, su firmeza, escuchar como suenan, ver la impronta de las manos que las crearon, del combustible, del fuego que la atravesó. Festejar por las piezas que salieron bien, reflexionar sobre lo que no y volverá a la arcilla en forma de aprendizaje, y a la practica en forma de conciencia de que tomar la materia y transformarla, no es poca cosa. Requiere fuerza, esfuerzo, tiempo, comunidad, prueba y error, practica, observación, presencia, paciencia, y por sobre todo, respeto.

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Momentos de entrar en contacto los objetos transformados, observar sus colores, su firmeza, escuchar como suenan, ver la impronta de las manos que las crearon, del combustible, del fuego que la atravesó. Festejar por las piezas que salieron bien, reflexionar sobre lo que no y volverá a la arcilla en forma de aprendizaje, y a la practica en forma de conciencia de que tomar la materia y transformarla, no es poca cosa. Requiere fuerza, esfuerzo, tiempo, comunidad, prueba y error, practica, observación, presencia, paciencia, y por sobre todo, respeto.

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Registros de los fuegos y hornos efimeros que construimos durante la residencia “fazer com o barro, eternizar com o fogo” en @mirante_xiquexique
El primero fue de carbón y el segundo uno de tiro directo de leña. Aqui momentos de observar, esperar y acompañar al fuego que lentamente modifique la materia. Cada quema es un ritual unico que nunca volvera a repetirse de la misma forma, como cada pieza que entra a transformarse es irrepetible. Al juntar estos fragmentos quedan los ecos de los cantos, las risas, la espera, las saudades ❤️🔥

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