Thomas
preferiría no hacerlo
Vivimos en ruinas.
Nos engañamos transitando cómodamente el suelo aparentemente blando que colocaron para que no sintamos la dureza de lo que está por debajo.
Nubes de algodón y luces de neón. Luces azules, blancas y rojas. Intermitentes pero constantes. Iluminan la plenitud de la noche, creemos que nos permiten ver. Pero nos enceguecen. Encandilan lo suficiente para que no podamos ver nuestro reflejo en el agua o en el cielo.
Nuestro reflejo deformado, cuerpo abatido que, en el mejor de los casos, se planta ante el mundo como puede. En otros casos no. Se entrega al cómodo sufrimiento, a la lenta transformación hacia la nada, hacia la ruina. Se deforma para encastrar, como un tetris, entre bloques de hormigón.
Nos saturamos de pantallas para no apreciar la verdad de este reflejo. Pantallas que nos muestran placer. En las que nos vemos felices y sanos.
Nos cargamos los oídos con ruidos tan fuertes que no nos permiten escucharnos. Nos mantienen aturdidos para no darnos cuenta de cómo realmente nos sentimos. Como somos. Qué queremos. Lo que nos gusta y lo que nos adolece.
Vivimos adormecidos. Aturdidos. Ciegos. Sordos. en un constante estado de ensueño.
Queremos despertar. Recuperarnos. Romper los duros bloques que nos mantienen encastrados. desarmarnos. Destruir todo lo que involuntariamente hicimos de nuestros cuerpos y almas. Volver a la ruina, para volver a florecer.
proceso hermoso y desafiante
@mijupokorski__
@paugribo
@luv.u___9
@itatiolmedo
https://youtu.be/kvBxmejWUdc

Vivimos en ruinas.
Nos engañamos transitando cómodamente el suelo aparentemente blando que colocaron para que no sintamos la dureza de lo que está por debajo.
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Nuestro reflejo deformado, cuerpo abatido que, en el mejor de los casos, se planta ante el mundo como puede. En otros casos no. Se entrega al cómodo sufrimiento, a la lenta transformación hacia la nada, hacia la ruina. Se deforma para encastrar, como un tetris, entre bloques de hormigón.
Nos saturamos de pantallas para no apreciar la verdad de este reflejo. Pantallas que nos muestran placer. En las que nos vemos felices y sanos.
Nos cargamos los oídos con ruidos tan fuertes que no nos permiten escucharnos. Nos mantienen aturdidos para no darnos cuenta de cómo realmente nos sentimos. Como somos. Qué queremos. Lo que nos gusta y lo que nos adolece.
Vivimos adormecidos. Aturdidos. Ciegos. Sordos. en un constante estado de ensueño.
Queremos despertar. Recuperarnos. Romper los duros bloques que nos mantienen encastrados. desarmarnos. Destruir todo lo que involuntariamente hicimos de nuestros cuerpos y almas. Volver a la ruina, para volver a florecer.
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Nuestro reflejo deformado, cuerpo abatido que, en el mejor de los casos, se planta ante el mundo como puede. En otros casos no. Se entrega al cómodo sufrimiento, a la lenta transformación hacia la nada, hacia la ruina. Se deforma para encastrar, como un tetris, entre bloques de hormigón.
Nos saturamos de pantallas para no apreciar la verdad de este reflejo. Pantallas que nos muestran placer. En las que nos vemos felices y sanos.
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Vivimos adormecidos. Aturdidos. Ciegos. Sordos. en un constante estado de ensueño.
Queremos despertar. Recuperarnos. Romper los duros bloques que nos mantienen encastrados. desarmarnos. Destruir todo lo que involuntariamente hicimos de nuestros cuerpos y almas. Volver a la ruina, para volver a florecer.
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Nuestro reflejo deformado, cuerpo abatido que, en el mejor de los casos, se planta ante el mundo como puede. En otros casos no. Se entrega al cómodo sufrimiento, a la lenta transformación hacia la nada, hacia la ruina. Se deforma para encastrar, como un tetris, entre bloques de hormigón.
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gracias por crecer conmigo
te amo para siempre
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